¿Y si tuvieras una bola de cristal?

Imagina, por un momento, que tuvieras en tus manos una bola de cristal que te permitiera ver el futuro… Imagina, también, que solo pudieras echar un vistazo rápido y que solo dispusieras de una única posibilidad para observar…

Tras darle muchas vueltas, decides preguntarle a la bola cómo será tu vida dentro de veinte años…ya que crees que lo que verás supondrá más una oportunidad que un riesgo para ti…

Observas detenidamente y ves con tristeza que, finalmente, no hay ningún hijo o hija en tu vida…que nunca serás madre…

Sin embargo, contrariamente a lo que pudieras pensar, te embarga la alegría y disfrutas de una vida feliz y totalmente plena…te sientes totalmente realizada, personal y profesionalmente.

Por favor, no dejes de leer y permítete conectar con esa posibilidad…

Ahora, responde sinceramente… si ese fuera el caso ¿qué estarías haciendo?, ¿qué proyectos estarías desarrollando?, ¿qué sería diferente en tu vida?, ¿qué sueños que ahora estas postergando, quizás por miedo, por falta de autoestima o por no creer suficientemente en ti misma, habrías logrado llevar a cabo?, ¿qué deseos o necesidades, que ahora estas dejando de lado en tu camino hacia la maternidad, habrías decido escuchar?

Te invito a que te des unos minutos para responder, antes de seguir leyendo…

Mi experiencia, y la de muchas personas con las que he hablado y he trabajado, me dice que, solemos posponer o procastinar, demorar, retardar o retrasar aquello que nos da miedo o que no sabemos cómo llevar a cabo. Aun no siendo felices, nos apegamos a lo conocido, a lo cercano, lo que no nos supone un esfuerzo… Mantenemos relaciones que no nos llenan, nos dejamos la vida en trabajos que no nos gustan, buscamos satisfacciones y placer en cosas efímeras, o nos hacemos dependientes de personas, sustancias, emociones… por no escuchar realmente lo que queremos y no conectar con nuestro propósito en la vida… con aquello que solo nosotros hemos venido a hacer a este mundo…

Creo sinceramente que todos somos especiales y tenemos algo que hacer aquí, algo que aportar… sin embargo, la gran mayoría no lo sabemos o se nos olvida… nos movemos día a día por inercia, sin darnos cuenta que la vida es corta y que solo tenemos una oportunidad para disfrutarla y para alcanzar nuestro propósito.

Un hijo o una hija, es un regalo maravilloso que la vida nos brinda para ayudarnos a mejorar, a ser mejores personas, a superar nuestras limitaciones o a aprender, pero no es un propósito en sí mismo… puede incluso convertirse en una excusa para no salir de nuestra zona de confort. Podemos llegar a pensar que la maternidad cubrirá esa necesidad que muchas tenemos de ser útiles y de aportar, o podemos pretender vivir la vida que queremos a través de nuestr@s hij@s..… pero lo cierto es que eso, como mucho, retrasará la sensación de haber dejado nuestro propósito atrás…

Te animo a que, sin dejar de lado tu sueño de Ser Mamá, te pongas desde hoy manos a la obra y empieces a trabajar en los objetivos que has dejado desatendidos en tu camino hacia la maternidad. Conecta con todo lo grande y especial que hay en ti… con ese propósito, con lo que has venido a hacer aquí y que no lo dejes pasar… conéctate, de nuevo, con la vida…. No solo te sentirás mejor y más plena, sino que, he comprobado que “la vida atrae a la vida”, y si conectas con tu propósito, puede que tu regalo este a la vuelta de la esquina…  eso es lo que me ocurrió a mi…

Si te gustaría que te ayudase en este camino, por favor no dudes en ponerte en contacto conmigo haciendo click en el siguiente enlace.

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